El invitado estelar
Por Yuliana Coronado Villasis
Era la noche de Miguel "el impresionista" y sus amigos, exponentes de otras corrientes artísticas. Mis padres cancelaron su asistencia a último momento, por lo que debía encontrar a alguien más que me acompañase. Contacté a amigas de otras universidades y lamentablemente ninguna estaba disponible. Me exasperé al considerar a cierta persona, pero no tenía alternativa. No podía ir sola, mi expareja había sido invitado por sus amigos que tomaron el taller conmigo y me convenía estar con alguien. En el caso del boleto sobrante podría venderlo en la entrada del lugar o intentar que me reembolsaran una parte.
Fue a Iván a quien contacté, el chicoque había sido skater en la preparatoria. No lo consideraba una buena opción porque nunca tuvimos una gran amistad, siempre llegábamos a discutir en las tareas en equipo, a pesar de que algunos decían que había "química" entre nosotros. Iván lo tomaba a risa, pero a mí me molestaba. Regresando al evento, le puse una condición que debía cumplir después de todas las bromas que me hizo en la adolescencia. Hacerse pasar por mi pareja. No iba a dejar esos recuerdos a un lado, además, quería darle celos a Zachary, mi presumido exnovio. Al encontrarme con Iván no le pregunté del sobre que tenía con él, lo que hice fue comentarle del boleto sobrante. Lo único que dijo fue que lo mejor era venderlo.
Al aproximarnos a la galería me tomó de la mano e hizo preguntas sobre mi día y de lo bien que me quedaba el vestido, como si fuéramos novios. Apenas respondí, me esforcé por fingir estar cómoda con sus preguntas. Al llegar al evento pregunté si podíamos regresar el boleto y nos dijeron que era imposible. A Iván se le ocurrió decir algo un tanto descabellado, dijo que intentamos convencer a mi mamá para que asistiera con nosotros, ya que acababa de reponerse de una fiebre y no tenía ganas de salir. Mi reacción fue agregar que mi mamá en serio tenía ganas de estar ahí, pero todavía no estaba segura de salir de casa. Las miradas de los asistentes demostraban que habían sido convencidos. Dijeron que nos reembolsarían el setenta por ciento, pero hasta ahí. Ambos agradecimos y continuamos tomados de la mano hasta que una de las compañeras del taller se acercó a hablar.
Amelia preguntó cómo había conocido a Iván y porqué nunca comenté de nuestro "noviazgo". Iván respondió por mí. Comentó que solo tenía un par de días que habíamos empezado la relación, así que aún no teníamos algo serio cuando asistía al taller. Simplemente me costaba creer la facilidad con la que Iván convencía a los demás. Sabía aplicar astutamente el lenguaje corporal. Exactamente eso hacía en la preparatoria. Después de interactuar sin interrupción con mis compañeros, Miguel "el impresionista" se aproximó con unas personas que estaban frente a nosotros. Algunos del grupo fueron a saludarlo. Iván me dijo al oído que aprovecháramos a comer y beber algo. Le hice una mueca, pero acepté.
Iván se sirvió bastante comida, y yo le pedí que se detuviera. No consideraba conveniente esa conducta. Después de mi gesto de desaprobación me dio un beso justo cuando Miguel pasaba por ahí. Fue evidente que notó que se aproximaba, pero mientras Miguel venía alguien me veía desde lejos. Era Zachary mirándome con desprecio.
Miguel hacía preguntas generales, cómo nos habíamos conocido, si nos estábamos divirtiendo, si había comentado a Iván del taller. Me desatendí de la plática porque no dejé de observar a Zachary riendo con sus amigos, con los que no hablé en el taller porque sabían que era su exnovia. Confirmé que hablaban de mí porque algunos no dejaban de verme para juzgarme y no dejaban de reírse. Estoy segura de que Iván se percató porque puso su brazo sobre mi cintura y me acercó a él. Tomé la oportunidad para darle un beso en la mejilla y comencé a hablar de anécdotas graciosas entre él y yo, así logré entretener a Miguel y enojar a Zachary. Cuando volteé de nuevo, Zachary ya no estaba. Miguel, como parte de los buenos organizadores, nos dijo: "En un momento ya empieza mi discurso y presentación con los demás artistas, después habrá una pequeña obra de teatro como cortesía. En la parte de afuera servirán los platillos de verdad, esto de aquí solo es por mientras." Al terminar se fue con quien parecía ser el autor de la obra de teatro.
Iván me dijo que necesitaba hacer una llamada en privado, así que me sugirió regresar con mis compañeros. Me recomendó que diera la excusa que hablaba con su colega del trabajo. Ya no me sentía en desconfianza con seguir sus sugerencias, pero hasta ese momento todo lo que decía funcionaba, así que no le llevé la contraria. A los pocos minutos me reencontré con mis compañeros y les pregunté que les parecía la exposición. Casi todos respondieron el mismo desinterés: "Aburrido, patético" "No debimos venir" "Me arrepiento de estar aquí" "Aburrido, Laura". Amelia preguntó en el momento en que dejaron de opinar: "¿Y tu novio? Pensé que se estaban divirtiendo".
Después de decir que Iván estaba en una llamada laboral, salí de esa sección de la galería para buscarlo. Zachary estaba cerca de ahí, y tuvo que cuestionarme sobre Iván. Le dije que no tenía tiempo y me alejé rápido de él. Al encontrar a Iván percibí que sostenía con mayor fuerza la pieza de papel. No quería abstenerme de preguntar qué era, pero cuando estaba por hacerlo, los asistentes dieron el aviso: "Damas y caballeros, ya pueden acceder a la parte externa de la galería para disfrutar de la presentación". Casi grité a Iván y en ese preciso instante cortó la llamada.
Yendo al exterior de la galería, Iván me dijo que tenía que irse antes de lo acordado. Apenas terminada la presentación de Miguel y los maestros, se iría. Puse mis manos sobre sus hombros y le exigí que se quedara. Ese era el único favor que me debía cumplir. Ese evento era muy importante para mí. Se lo dije seriamente...
Nos sentamos con algunos de mis compañeros, pero desafortunadamente los últimos lugares fueron ocupados por los amigos de Zachary. Me observaban con mayor desaprobación que mi exnovio. Mientras, Iván se ponía exasperado y me hacía sentir nerviosa. No entendía su desesperación, aparte de que no tenía ningún trabajo. Seguía estudiando la universidad al igual que yo. Además, era viernes. No había excusa para marcharse antes.
"¿Cómo se conocieron?" "¿Lo conociste antes que a Zachary?". Uno de esos estúpidos estuvo preguntando. Iván hizo el comentario que lo más saludable era cambiarnos de mesa. Yo me negué. Quería responder las preguntas del impertinente. Justo cuando Iván parecía perder la paciencia, lo abracé y le susurré que no le haría pregunta alguna de ese sobre si me seguía el juego. A los pocos minutos el discurso de Miguel comenzó. Habló sobre sus inicios en el dibujo y pintura, las personas que influyeron para que pintara, y por último mencionó de su participación en una feria de libros vendiendo algunos de sus cuadros. Estaba por tomar el micrófono otra persona, pero quiso agregar que se sorprendió de la inscripción de ciertos estudiantes en el taller, aquellos que pertenecían a una carrera no afiliada al arte. Yo estudiaba economía y finanzas, así que me nombró. Con esa mención decidí ponerme de pie y pedir el micrófono a Miguel, quien posiblemente pensó diría algo sobre su trayectoria. Iván intentó callarme, pero dije lo que quería obligándolo a ponerse de pie también. "¡Estamos comprometidos!" exclamé. "Quería tomar la oportunidad de este evento para decir lo muy importante que es para mí aprender algo nuevo como la pintura porque estoy a punto de empezar una nueva etapa en mi vida junto a él". Zachary estaba boquiabierto y yo con la mirada radiante hacia Miguel porque sabía que por mi actitud había sido de sus favoritas, aunque mi habilidad para pintar no era la más destacable. Cuando estaba por devolver el micrófono a Miguel, alguien de las mesas cercanas gritó hacia Iván y hacia mí. "Impostor" "Es sobrino de tu enemigo". No entendí a que se refería y devolví con fuerza el micrófono. El hombre fue hacia el altar para hablar con Miguel y antes de que siguiera señalando a Iván, el huyó dejándome sola. Nadie lo detuvo. Solo quería convencer a Miguel de que aquel hombre se equivocaba, pero no discutiría conmigo hasta escuchar al invitado. Supe que todo se había desmoronado cuando todos susurraban mi nombre, más mis compañeros de supuesta confianza. Al terminar Miguel, se dirigió hacia mí para cuestionarme si quería humillarlo, gastarle una broma o si simplemente era una tonta. No me ofendí, aunque debí hacerlo. Estaba totalmente incrédula a tal acontecimiento. Miguel me dijo que Iván era sobrino de la persona que casi arruinó su carrera, aquel hombre le había mostrado fotos de él con su tío. Ese señor había trabajado en un negocio del tío y también había sido culpado de algo que no hizo. Al hacer que Iván se levantara solo provoqué que el exempleado se diera cuenta de su presencia. Para muchos terminé siendo la cómplice de Iván, una farsante como su familia; para otros era una ingenua que creyó en un cuento de hadas y el villano era Iván. Para no sentir culpa me retiré antes de la obra de teatro, no me despedí de mis compañeros, imaginé que Zachary no estaba ahí y apenas pude disculparme con Miguel, quien siguió desconfiando de lo incauta que había sido al no haber investigado el "pasado" de Iván.
A la mañana siguiente exigí a Iván que necesitaba verlo, quería la verdad. Me contó toda la historia de su familia y la rivalidad entre Miguel y su tío, aclarando que ambos eran rivales porque habían sido los mejores pintores de su generación. Lo único que pedía era que llevaba en el sobre y por qué había accedido a hacer algo así, sabiendo que su tío era un embaucador. Su respuesta fue: "Al darme cuenta de que solo me usarías para tu nochecita de artistas, tenía que hacerte caer en mi juego porque, así como tú yo tampoco olvido el pasado. En el sobre solo había unos documentos de la universidad. Por cierto, ya sabía que el exempleado iría, así que todo fue más fácil. Deberías estar orgullosa Laura, gracias a mí no serás olvidada. Fui el invitado estelar y dudo que alguien como Miguel logre a mi nivel llegar". Es ahí que dejé de subestimar a Iván, después de todo no somos tan diferentes, somos más cercanos en realidad. Supongo que podría ser un buen yerno que mis padres deberían considerar...